Estamos ante una revisión de la evidencia científica de la terapia de mano y fracturas metacarpianas.

Las fracturas de los metacarpianos representan alrededor del 40% de las fracturas de la mano y se derivan comúnmente a los departamentos de terapia de mano, donde está incluida la terapia ocupacional.

La recuperación de estas lesiones depende de su ubicación, de la estabilidad existente y de si se considera la intervención quirúrgica o no. La evidencia de los tratamientos es escasa y variada, a veces de calidad deficiente, y no proporciona un “estándar de oro”  como método de tratamiento terapéutico.

Las autoras Angela Toemen y Robyn Midgley realizaron una revisión de la literatura científica basada en la evidencia, y proponen una vía de intervención que tenga en cuenta la localización de la fractura, la estabilidad de la misma, que reduce al mínimo los riesgos asociados a las fracturas de metacarpianos y previene las complicaciones secundarias.

Los resultados desarrollan distintas vías de intervención, en función si la lesión está en la cabeza de los metacarpianos, en el cuello, en el eje o la base, todo el proceso está basado en la evidencia e intenta evitar  la inmovilización innecesaria de las articulaciones afectadas y facilita el regreso adecuado a la función.

Las complicaciones quirúrgicas o no quirúrgicas pueden afectar la aparición de función en la mano y las autoras le dan una gran importancia a que los resultados de las intervenciones se valoren a través  de instrumentos de valoración funcionales, para que la evidencia científica que se genere pueda ser comparada con otras vías de intervención permitiéndonos en un futuro analizar el coste/efectividad de las intervenciones.

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Terapia de mano y fracturas metacarpianas