En mi carrera profesional con respecto a la rehabilitación neurológica he encontrado varias claves que me hicieron entender estos procesos de manera diferencial a la clásica. Una de las claves que entiendo me genera una gran diferenciación conceptual es fijarse en el cerebro y en las consecuencias que vemos. Y no tratar el síntoma que vemos, si no los déficits cerebrales observables. Podemos ver en cientos de instrumentos que se mida si un paciente mueve tanto, o como es su percepción de discapacidad, pero deberíamos fijarnos en cómo está funcionando su cerebro, por ejemplo cuando le pedimos un movimiento simétrico entre ambos hemicuerpos como es su respuesta. La terapia bilateral abrió en mi mente buena parte de ese camino, la comprensión de cómo funciona la estimulación magnética transcraneal amplió ese conocimiento y mi obsesión de trabajar como un aspecto primario la relación interhemisférica.

En un estudio reciente

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnhum.2017.00469/full

Se analiza el papel que juega cada hemisferio en la rehabilitación neurológica.

El estudio es de Ictus, y nos habla de dos aspectos muy conocidos. Lo primero que una lesión por accidente cerebrovascular genera un deterioro motriz contralateral a la lesión y una dificultad en la relación entre ambos hemisferios  provocando una hiperexcitabilidad del hemisferio contralesional. Por lo que realmente hablamos de un cerebro afectado, no de un hemisferio afectado.

La reorganización neuronal debe ocurrir en ambos hemisferios ipsilesional y contralesional durante la rehabilitación neurológica para recuperar la funcionalidad motora y, por lo tanto, se observa a menudo la activación bilateral para el lado hemiparético. Aunque tradicionalmente se cree que la reorganización hemisférica ipsilesional es más importante para la recuperación adecuada, el papel de la corteza lesional sigue siendo motivo de debate. Las pruebas de neuroimagen  y los interfaces cerebro computadora (Brain computer interface, BCI) nos han ayudado a ponderar el efecto de nuevas estrategias, como la terapia bilateral, la estimulación magnetica transcraneal o la estimulación eléctrica.

Esta revisión intenta aclarar las contribuciones de cada hemisferio hacia la recuperación. Varios estudios de resonancia magnética funcional sugieren que la continuación de la hiperexcitabilidad del hemisferio contralesional se correlaciona con menor recuperación, sin embargo un subconjunto de pacientes bien recuperados demuestran actividad motora contralesional y muestran una disminución de la capacidad funcional cuando se inhibe el hemisferio contralesional.

Conclusión. Las estrategias que nos ayudan a trabajar también sobre el hemisferio contralesional  tienen más opciones de recuperarse de manera adecuada.