Hace 3 años que empezó esta aventura llamada terapiaocupacional.net llena de curvas, rectas, altos y bajos. A día de hoy es a parte de un proyecto personal (junto a toda la gente del equipo), también es un estado emocional. El objetivo de este proyecto era ayudar a alcanzar la excelencia en terapia ocupacional, difundir estudios ajenos, de gran relevancia para la profesión, de una manera masticable para todos, y con acceso a los artículos, más densos, para aquellas personas que tuvieran interés. Ese objetivo creo que está cumplido, seguramente no con la frecuencia con la que nos gustaría, pero cumplido.

Si en la búsqueda de la excelencia lo que debemos intentar es alcanzarla en función de nuestros objetivos, podemos decir que todavía nos faltan muchos pasos para ella. Si uno busca en google (el segundo objetivo  del proyecto era estar lo mejor posicionado posible). Puede ver que estamos en la segunda página, por detrás de la sempiterna terapia-ocupacional.com, revistatog.com, apeto.com y su definición bien colocada en internet, y después de wikipedía y los múltiples grados que se anuncian. Si buscamos por “investigación en terapia ocupacional” ya hay varias páginas, es ahí donde queremos ser reconocibles, y es ahí donde estamos mejor posicionados, en primera página. Seguramente la evolución de la Web nos lleve a modificar cosas, y tener intereses en aparecer en oras búsquedas, pero de momento nos sentimos cómodos ahí, aunque queramos mejorar.

En esta reflexión sobre la excelencia me he movido últimamente, pues siempre he considerado que lo mejor para nuestra profesión es que todos tendamos a la excelencia en el hueco que adoptamos, Es decir:

Los que se dedican a la práctica profesional clínica (me da igual el colectivo, y que me perdone el que no se sienta identificado con este término) con personas, deben ser lo mejor terapeutas ocupacionales posibles.

Aquellos que se dedican a la docencia, deben ser los mejores docentes posibles, que no los mejores terapeutas, pues así los alumnos aprenderán más, evidentemente con unos mínimos reconocibles de conocer la clínica, que si no, no tiene sentido. Personalmente me presento a mis alumnos como TO, no como docente, ni otras cuestiones, pues los pobres deben “sufrir” mis clases. Creo ser mejor terapeuta que profesor, pero sólo es mi opinión.

Los escasos investigadores del país, deberías ser lo mejor investigadores posibles, para que sus estudios estén bien realizados, y permitan demostrar las bondades de nuestra profesión. ¿Y deben saber de clínica? ¿Y de Docencia? Supuestamente si, pues es en la Universidad el espacio donde es más fácil de investigar, y para ello deberían ser buenos docentes, o por lo menos intentarlos, y saber algo de clínica. Y es esto posible. Seguramente NO. Existen excepciones, y me voy a permitir una personificación, el Dr. Cesar Cuesta (Aunque tengo la suerte de tener varios compañeros con este perfil) Cesar es conocido por ser un gran clínico, durante muchos años, hace menos años se acercó a la docencia, dando cursos cortos, participando en postgrados y desde hace unos 4 años participando como parte del claustro de La Salle (Siendo muy apreciado por los alumnos, entiendes rápido porqué en cuanto ves alguna de sus conferencias). Desde hace 3 años empezó a investigar y con la humildad del que empieza, aprendiendo a mansalva en poco tiempo ha podido realizar una investigación de alta calidad, y con múltiples implicaciones clínicas. No querría dejar de reconocer el esfuerzo, pasión y entrega de este compañero (amigo) pues se nota que busca la excelencia en todos estos ámbitos. Pero no significa que el camino de Cesar es el único posible para alcanzar la excelencia en múltiples facetas.

Tampoco querría dejar de señalar la búsqueda de la excelencia en otras facetas, por un lado las institucionales. Necesitamos Universidades que busquen formar a los mejores terapeutas ocupacionales posibles, sabemos que no ocurre en todas. Necesitamos asociaciones profesionales que consigan colegios profesionales (Que buena la noticia de APTOCAM) y que estos colegios defiendan los intereses profesionales de nuestro colectivo. Necesitamos sociedades científicas que busquen el desarrollo de nuestra profesión (Expectante estoy ante este SOCINTO, y sólo espero que busque esa excelencia de la que hablamos).

Después de 3 años quizás es un objetivo demasiado grande. Caminar hacia la excelencia. Espero que todos lo hagamos.