Pues olvidándose de esas definiciones que dicen que la terapia ocupacional es un “arte”.

El único camino es la ciencia.

Hay dos aspectos fundamentales por los que he luchado en mi vida académica, que se incluyeran en los grados de Terapia Ocupacional metodología de investigación y estadística. Y estas son las herramientas de la ciencia.

La estadística siempre ha tenido mala fama (cuántos de nosotros huimos de los números al terminar el instituto, yo entre ellos) y en ciertos momentos esta mala fama ha estado justificada. Seguro que habéis escuchado aquella frase “a la estadística, si se sabe, dice lo que tú quieres” Eso es relativamente verdad, pero si uno sabe de estadística sabe cuando se le está obligando a decir algo.

Un ejemplo, imaginad una tabla 2×2. En ella ponemos sujetos que han recibido TO y otros que no, y de estos ponemos aquellos que han mejorado y aquellos que no. Si ponemos 10 sujetos en cada grupo, la proporción que se necesita para que haya diferencias estadísticamente significativas debe ser muy grande (En este caso para la prueba Chi Cuadrado). Sin embargo si metemos 100 sujetos en cada grupo, la proporción será menor,  y si metemos mil, casi seguro que obtendremos diferencias estadísticamente significativas. Por este motivo decimos que se debe aumentar la muestra, para obtener este beneficio.
Pero a pesar de esta mala fama, la estadística se encuentra en un momento dulce. La gente que más sabe de estadística,  los matemáticos, se volvieron hace un tiempo hacía el mundo clínico y ahora recogemos los frutos, en los artículos que leemos, cada vez es una estadística más clara, más avanzada y con pocas trampas.

Pero la estadística no deja de ser una herramienta, poderosa, pero una herramienta,  y está al servicio de la clínica y de la metodología.
La metodología es más invariable, y lo digo con tristeza, pues al final en terapia ocupacional nos basamos en los modelos que vienen de la medicina, de la psicología o de la antropología o ciencias sociales similares. Y esto se ve reflejado en nuestros artículos.  Los que trabajan en salud mental tiran de estudios de psicología, los de neurología o discapacidad física,  tienden a modelos médicos.  Y hay un grupo de terapeutas que realizan estudios más sociales. Esto para mi es triste, pues pasa como en la propia profesión,  a veces estamos demasiado influenciados por otras profesiones y carecemos de nuestros propios modelos (cuidado, los de otras profesiones son muy buenos, pero por las características especiales de nuestra profesión deberíamos desarrollar algún tipo de estudio específico de terapia ocupacional (y en eso ando ocupado últimamente).

Entonces ¿Cómo demuestro la eficacia de lo que hago? De momento aprendiendo estadística,  y estando atentos a la relevancia  clínica (que explicaré en mi siguiente post) y copiando algún tipo de estudio de cualquier modelo que nos sea útil.
Os dejo un enlace al primero de una serie de artículos muy buenos de estadística (a mí me ayudo mucho).