Terapia ocupacional, ¿Qué puedo hacer para su difusión?

Leyendo el post ¿Hacemos buen uso de las redes sociales para la difusión de la terapia ocupacional?, uno puede abrir la puerta al cuestionamiento y a la reflexión de cuanta repercusión tienen las redes sociales, pero a la vez el post nos anima a ser más conscientes de nuestro papel en esta difusión.

Difundir es publicar, comunicar, anunciar, extender la terapia ocupacional… ¿Cómo nos ocupamos de esto?. Podríamos afirmar que quien difunde algo es porque le interesa el tema y podríamos afirmar en un alto porcentaje que detrás de un terapeuta ocupacional que comenta, defiende o hace una crítica hay un objetivo de argumentar, defender o dar a conocer algún ámbito de nuestra disciplina. Entonces, ¿por qué en muchas ocasiones los resultados que obtenemos son los opuestos? ¿Somos realmente conscientes de nuestro papel?

Sirva este post para ahondar un poco más en esta cuestión y llevarnos a comprender como es nuestra “actividad” de difundir  nuestra profesión.

Difundir va de la mano de lo que valoro, reconozco y creo. Para hacer una difusión que nos sirva primero tendremos que saber qué aspectos valoramos, reconocemos y creemos de la terapia ocupacional cada uno de nosotros y partir de ahí ver en que están basados estos aspectos.

Hagamos un pequeño análisis de la actividad de difundir… primero podríamos ver donde la realizamos; las redes sociales son uno de los medios más influyentes para hablar sobre TO y también lo es cuando explicamos a alguien lo que hacemos, cuando en una reunión tenemos que argumentar un tratamiento etc. A todo esto hay que añadir congresos, jornadas, la universidad y todos los espacios institucionales que nos respaldan.

Podríamos ahora analizar cada uno de estos espacios pero propongo ir más allá y dar una pincelada a analizarnos a nosotros. Existen para ello muchos factores pero hoy vamos a vernos en 4 de ellos;

  1. ¿Cómo veo la terapia ocupacional?

Cambia de visión. Quedarse todo el tiempo en lo positivo o lo negativo de la disciplina es complicado. Todos los extremos son malos pero si poder identificar que nos sirve. Es inevitable encontrar comentarios desacertados, críticas poco constructivas o  artículos desmedidos pero todos ellos son en el fondo de gran valía. Sin ellos no sabríamos que ese camino es el que no queremos. Realmente no queremos seguir escuchando que la terapia ocupacional no es reconocida  pero ¿la reconozco yo?. Si sigo creyendo que la terapia ocupacional es la gran desconocida nunca lograré que se conozca. Así como vemos lo que hacemos, así nos relacionamos con ello.

  1. ¿Qué sentido tiene para ti ser terapeuta ocupacional?

Existen los motivos típicos (dinero, reconocimiento, seguridad etc.) y existen los motivos intrínsecos que son los que nos llevan a ver la profesión de una forma más vocacional. Es importante tener claros estos propósitos a la hora de nuestro trabajo y ver cuales serán nuestra guía. Según estos,veremos la terapia ocupacional de una u otra forma y esto influye directamente en cómo difundimos la profesión. Si nuestro propósito profesional es que reconozcan nuestro trabajo y no lo hacen seguramente esto nos genere frustración y desde aquí la visión que tenga de la terapia ocupacional sea negativa.

  1. Ten claro cuál es tu rol.

A veces nos encontramos con falta de límites claros en las funciones y tareas que entran dentro del rol del terapeuta ocupacional. Tener una visión concisa de nuestro trabajo nos ayudará a definirlo mejor y poder hablar y actuar con seguridad  en  nuestra profesión.

  1. ¿Cómo hablo de la terapia ocupacional?

Observar el lenguaje. A través de nuestras conversaciones abrimos o cerramos opciones, creamos posibilidades, encontramos soluciones o nos metemos en problemas. Cuando decimos frases como “la terapia ocupacional fuera de España es mejor”. No encontramos limitados a verlo de forma opuesta y esto puede llegar a dificultar el cambio. A través de las conversaciones vamos construyendo una imagen de la terapia ocupacional por lo que si cambio mi lenguaje puedo cambiar la visión que tengo de ella.

Es un buen momento para tomar las riendas de un cambio en la visión de la terapia ocupacional, ocuparnos de  este tema con responsabilidad. Esto implica no dejar estas riendas en manos de otros para que sean ellos los que den soluciones y sí encontrarla en cada uno de nosotros. Por esto ¿qué puedo hacer yo para cambiarlo?.

Marta Casado

Author: Marta Casado

Marta Casado, terapeuta ocupacional, formación en terapia grupal y terapia Gestalt. Tras terminar sus estudios de Terapia ocupacional en la Universidad de Zaragoza ha desarrollado su práctica clínica en el campo de la salud mental en diferentes centros de Irlanda y España. Actualmente trabaja en una unidad hospitalaria de tratamiento y rehabilitación de la Comunidad de Madrid atendiendo de forma especializada a personas con trastorno mental grave.

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8 Comments

  1. Gracias por la reflexión, Marta. Creo que aciertas en ver las dos dimensiones que tiene eso que llamamos “difusión” o “promoción”. Según lo veo yo:

    Una dimensión es más técnica, extrínseca, y trata de cómo una vez que tenemos un producto conseguido (digamos un yogur, o un servicio de TO), comprende todas aquella técnicas de comunicación, posicionamiento en el mercado, etc., que se concretan en explicaciones claras, presentaciones escritas, audiovisuales, etc. comprensibles y adaptadas para los distintos grupos a quien los dirijamos (usuarios y familias, directores de centros, proveedores de material, alumnos, etc.).

    La otra, de la cual depende la anterior, es intrínseca a la profesión: cómo conseguimos el producto, o por lo menos cómo llegamos a un producto suficientemente conseguido como para ponerlo en el mercado. Como tú dices: “qué aspectos valoramos, reconocemos y creemos de la terapia ocupacional cada uno de nosotros y partir de ahí ver en que están basados estos aspectos”.Y ésta creo que es la parte más complicada de dilucidar, puesto que probablemente al hablar de “Terapia Ocupacional” estemos hablando de muchísimas cosas, muy distintas y en muchos casos contradictorias o con nada en común. Unas veces esos productos se definirán por el tipo de usuario a que se dirige, otras por las técnicas que usa, otras por los objetivos que persigue, otras por el que las lleva a cabo (es TO porque el que lo hace es TO), y sin que por esta disparidad ninguna de ellas tenga por qué dejar de ser Terapia Ocupacional).

    Entonces ¿qué hacer? porque antes de vender algo hay que tener ese algo. A mi juicio es mucho más idealista tratar de conseguir un producto único que vender, que aceptar que la TO puede adquirir muchas formas no necesariamente conectadas entre ellas y que estas formas se están renovando constantemente, y por tanto hablar de TO como producto conseguido y finalizado es una quimera. Precisamente se caracteriza por ser un ensamblaje de soluciones a problemas de índole muy, muy variada. Y aquí es donde aciertas de nuevo al decir: “en que están basados estos aspectos”, porque a veces no están basado en realidades concretas, sino en ideas, creencias, expectativas basadas en buenos deseos o esperanzas, etc.

    Y por ello, creo que el tratar de adaptar nuestra (y la de otros) visión de la TO a una idea única de que es algo preexistente que está por descubrir o en que tenemos esperanza peca terriblemente de idealista y nos hace perdernos en la metafísica. Y si de hecho, tratamos de comunicarlo, aunque la comunicación sea muy buena, encontraremos que los clientes acudirán a ello, pero al no encontrar nada concreto, lo olvidarán, porque no hay nada concreto de qué acordarse. Entonces la pregunta que sigue es: ¿cómo concretar en algo que ofrecer?

    ¿Por qué la gente compra productos? porque son algo concreto que les supone un beneficio (les añade algo) o les proporciona un ahorro de recursos (tiempo, dinero, etc.). La TO puede ofrecer y se puede promocionar en: ahorro de tiempo y por tanto dinero para auxiliares de enfermería, para el estado pagando ayudas a dependencia, para las familias (cuanto más independientes los usuarios son, menos ayuda necesitan), consiguiendo una sociedad más productiva (puesto que aquellos que no tienen acceso a producir sin una intervención de TO y por tanto pasan a necesitar de los recursos sociales para sobrevivir, pueden mejorar su nivel de vida y a la vez contribuir con dinero a la sociedad, etc.). En definitiva, que la Terapia Ocupacional se concreta en que proporciona un ahorro de más dinero a la sociedad del que cuesta y contribuye a proporcional individuos que la pueden mejorar.

    Y no me resisto a denunciar el otro vicio contra el que hay que luchar, a mi juicio, a muerte: es el gremialismo. En eso estoy de acuerdo contigo, Las formas en que se presenta la TO hay que defenderlas si merecen ser defendidas, en el contexto en que merece ser defendidas, y si no lo merecen, suspender radicalmente la defensa o de hecho atacarlas para purgarlas. Defender a la TO de forma gremial y porque somos TOs, e indirectamente nos beneficia a corto plazo, a largo plazo, sólo concluirá en que ésta se contamine de atribuciones y expectativas falsas, que al no poder ser satisfechas, tarde o temprano se denunciarán, si no lo hacemos nosotros, sí por los demás como mala praxis, y esto tiene un impacto en la credibilidad de la profesión en conjunto, y es muy difícil de borrar por mucha promoción que se haga. Por esto creo que las asociaciones profesionales, no sólo se han de dedicar a denunciar casos de intrusismo, sino también a velar por la calidad de aquellos que con título, no están a la altura de estándares mínimos. El acuerdo en estos estándares (quizás en un código deontológico que sea común a toda España) y la colegiación obligatoria (como ocurre en otros países), podría ser un paso. No sé si ahora soy yo el idealista.

    En fin, bienvenida a este foro de discusión en que gracias a Miguel y Jose podemos discutir con cierto rigor desde dentro de la profesión sobre ésta.

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    • Hola Sergio, con tu permiso, añado un motivo fundamental para comprar un producto que no has mencionado… y son las emociones!! Más allá de los aspectos económicos que has comentado, creo que (casi) cualquier producto se vende por lo que te hace sentir: un coche, un yogur, la terapia ocupacional… luego, ¿qué ofrece la terapia ocupacional? Yo creo que depende de a quién se la quieras vender, pero en general podemos hablar de realización personal, superación, competencia, logro… la parte económica, efectivamente, tiene mucho peso, pero si pensamos en publicidad o en política (en cierto modo estamos haciendo ambas cosas), la gente “compra” aquello que le emociona. Un placer leeros!! Saludos.

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      • Hola Gretel,
        Buena aportación, cuando se habla de publicidad nunca hay que olvidar el fenómeno de la emoción. Y en el caso de ofrecer servicios del tipo de la terapia ocupacional más aún, porque a mi juicio esta es una fuente de mitología y por tanto, una puerta abierta al fraude. Hay que pensar que la emoción relacionada con la publicidad (no hablo ahora de la que se relaciona con el establecimiento de rapport y es un catalizador del tratamiento) no forma parte del servicio de terapia, la emoción es un resultado en la cabeza del que la recibe o del que lo compra, y por tanto ocurre en una dimensión quimérica y que en mucho casos tiene que ver con una esperanza, con un ideal de lo que que podrá resultar de la intervención. Esta emoción, a posteriori, no está mal, por ej. un paciente que experimenta la emoción de la alegría por el servicio lo recomienda a otros (de la misma manera que uno descontento lo desaconseje), porque se utiliza la razón para gestionar una emoción y no al revés. Pero creo que hay que ser extra vigilante con las emociones a priori, que son las que se utilizan por ejemplo al colocar productos en una tienda para que provoquen un impulso (irreflexivo, irracional) y que el comprador los adquiera. La diferencia está en que el primer caso la emoción es una consecuencia de la utilización del servicio o del objeto que se adquiere, y en el segundo caso la emoción parte del hecho de comprar el producto (de la ilusión de la promesa de felicidad, funcionalidad, etc que proporciona su obtención), independientemente de que éste funcione o no.
        De esta última emoción que se dirige a los sentimientos (sobre todo al de culpa) y no a la razón, se abusa muchísimo en promoción, por ejemplo de ONGs. Esto a lo mejor está bien y es ético en algunos casos (o no, soy incapaz de pronunciarme ahora), pero hay que recordar que es el mismo mecanismo que el que utiliza un tarotista, un vendedor de coches, o de un producto-milagro, etc. Quizás la analice en un post más largo, pero de momento, me conformo con señalarla como fenómeno separado y polémico.
        Hasta otra

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      • Gracias Gretel por tu aportación!

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  2. Hola Marta! Me ha gustado mucho leerte y estoy muy de acuerdo en todo lo que planteas. Es muy necesario que seamos conscientes de nuestra propia posición con respecto a los factores que comentas. Un buena invitación a la reflexión, muchas gracias!!

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  3. Muy inspirador

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