Sí, pero más allá de que genera ilusión y sonrisas… ¿Por qué tiene sentido gastar dinero en servicios de terapia ocupacional?

Hoy os propongo que me sigáis en un argumento para reflexionar sobre la utilidad de la Terapia Ocupacional, alejándonos como es habitual en mis entradas en Terapiaocupacional.net del  idealismo que envuelve como la niebla a nuestra profesión, y que con ideas metafísicas como las de ilusión, la de felicidad o la de solidaridad, no nos permiten ver su realidad material, tan necesaria para un estudio crítico con un mínimo de rigor.

Como puntos de partida he elegido dos:

  1. Un artículo muy interesante y reciente del “TheGuadian”, sobre las implicaciones en la economía de una nación de los servicios de salud. En este caso referidos al NHS inglés, pero aplicables a España. Os aconsejo que lo leáis íntegramente, junto a los informes de agencias gubernamentales a que remite. De él extraeremos dos ideas que nos serán útiles para mi argumento:
    1. ¿Por qué pensamos en el cuidado de las personas como en un lastre financiero en vez de una inversión de un país en las personas?
    2. Una nación con salud es también una nación productiva. O dicho de otra forma, la salud de la población es un activo económico.
  1. La idea filosófica de “ser humano” en dos momentos históricos: el de la Grecia del s. IV a.C., según  el filósofo por antonomasia, Aristóteles (a);  y una concepción contemporánea, la del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno (b), que elijo por ser un sistema español y en español  y que al estar inserto en la tradición filosófica, como no podría ser de otra forma, incluye al aristotélico:
    1. Para Aristóteles, el hombre se define por ser un animal político (zoon politikón), siendo precisamente esta cualidad la que le distingue del resto de animales. Político designa a ser participante en la polis (ciudad -estado de la antigüedad griega).
    2. Gustavo Bueno va más allá y considera a la persona como un animal institucional, es decir constructor y participante en y de las instituciones sociales (“persona” es una idea históricamente posterior a las de “ser humano” y “hombre” y no equivale exactamente a ellas, pero por falta de espacio para explicarlo, ruego que se me permita la simplificación de utilizarlas indistintamente).

Lo importante para el argumento es que ambas definiciones de ser humano/ persona aluden a la participación en las estructuras sociales, cristalizadas en instituciones, como característica necesaria para ser hombre.

Por ejemplo: un ser humano está casado por la institución del matrimonio, quizás  por la iglesia (una institución) o por el juzgado (la institución de la justicia), es padre (por la institución del parentesco),  trabaja en un hospital (institución del ministerio de salud)  y da clases en la institución universitaria; de esta forma participa con aportaciones económicas por la institución de hacienda al sustento de otras instituciones como el gobierno de la nación, el orden público, etc.

Es muy posible, aunque habría que afinar más, que esta participación en instituciones es a lo que llamamos “ocupación”.

Puesto que lo que define a una persona es su participación en la sociedad a través de las instituciones, deducimos inmediatamente  la importancia de la Terapia Ocupacional: Ya que ésta es una tecnología que hace que la participación en las instituciones sea posible para muchos que no podrían sin su actuación.

Con los mimbres expuestos, construyamos ahora el argumento: Aquello que permita la participación de las personas en las instituciones es una inversión en la sociedad, no un lastre. El hecho de que las instituciones sean participadas produce desarrollos recíprocos en otras instituciones. Por ejemplo cuanta más gente trabaje, o cuanto menos recursos haya que poner en el cuidado de unos ancianos más independientes, más recursos habrá para la nación. De aquí que no sea un lastre, sino un activo, al mejorar y ampliar la accesibilidad a las instituciones.

Y este punto quiero llamar la atención: En el mundo de la discapacidad, ¿qué es la participación?

Muchas veces se llama participación a que un grupo de discapacitados asista de forma pasiva a un servicio proporcionado por la institución de turno.  Esto probablemente sea mejor que el que esos mismos discapacitados estén aislados en una cama de una institución de otro tipo. Pero en su mejor versión, participación implica una reciprocidad, implica que los discapacitados tengan un papel activo en el desarrollo de la misma institución, le den forma a la vez de beneficiarse de ella y así pasen de una dependencia a una co-determinación con la institución y con los otros, es decir que alcancen su dimensión de “persona” en la máxima expresión de la que sean capaces. Esto redunda en beneficio no sólo para ellos sino para la sociedad misma, y cambia el juicio de que ese apoyo a un discapacitado (por ejemplo, a través de una tecnología como la Terapia Ocupacional), en vez de ser un lastre para la sociedad es en realidad un motor de la misma en el que merece la pena invertir recursos.

Por último, vuelvo a la idea de que todo lo anterior lo he escrito para oponerlo a las justificaciones de nuestra profesión en términos idealistas que tan comúnmente encuentro por todas partes (la terapia como generadora en los pacientes de sonrisas, esperanzas, ilusión, etc.), quizás útiles para la propaganda, pero que en ningún caso pueden sobreponerse, y menos aún sustituir a sus fundamentos materiales:

Que  la Terapia Ocupacional tiene su razón de ser (es decir, está institucionalizada) en que es un motor de la sociedad, porque genera más ahorro económico del que se invierte en ella, porque consigue que muchos individuos que podrían sin ella ser lastres para las instituciones, se conviertan en motores y se desarrollen como personas.  Y puesto que una tecnología sólo lo es en cuanto a sus resultados,  si lo anterior no se da, no es terapia ocupacional. Lo demás es metafísica y música celestial.

Sergio Rivas-Dominguez

Author: Sergio Rivas-Dominguez

Terapeuta ocupacional cuyo ejercicio ha transcurrido en su mayor parte dentro el sistema inglés de salud (NHS), tanto en hospital como en centros de rehabilitación, incluyendo liderazgo de equipos y en un amplio rango de especialidades. Actualmente estudiante de Filosofía y Terapeuta Ocupacional en el Servicio de sillas de ruedas y aplicaciones posturales de Newham (Londres). Investigo y critico la Terapia Ocupacional y la Ciencia de La Ocupación desde el rigor de la Filosofía de la Ciencia.

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