Nuestra relación con la Relación Terapéutica

La TO Anne Mosey escribió en los años 80 que la capacidad de establecer una relación, empatizar y guiar a los otros a conocer y utilizar su potencial como participantes en una comunidad ilustra el arte de la TO. Lía Ricón, psiquiatra y psicoanalista, definió la relación terapéutica como una relación entre personas en la que hay roles definidos y una intencionalidad. Carls Rogers forjó las raíces humanistas del Modelo Canadiense de TO donde el TO ofrece una relación terapéutica que ayuda a la persona a desarrollar de forma satisfactoria ocupaciones significativas. La TO Susanne Peloquin realizó en los años 90 una investigación sobre el comportamiento de los terapeutas ocupacionales con sus clientes y afianzó la relación terapéutica en TO.

En 2008 la TO Renee Taylor estableció unas bases teóricas que sirven de nexo de unión entre la Relación terapéutica y la TO creando el modelo de Relaciones Intencionales. Es el primer modelo que aborda de forma sistemática la relación terapéutica en TO y está diseñado no para reemplazar un modelo de práctica de TO sino como complemento a todos ellos.  El marco de trabajo para la práctica de la Asociación Americana de Terapia Ocupacional la define como “La planificación del uso de la personalidad, intuiciones, percepciones y principios del terapeuta como parte del proceso terapéutico.

No faltan documentos valiosos que nos ayudan a comprender la función que la Relación Terapéutica tiene para capacitar a las personas a que desarrollen sus ocupaciones para promover su salud. A pesar de esto durante mi formación como terapeuta ocupacional no encontré en las asignaturas un foco sobre este proceso, a mi parecer tan importante. Empecé a comprender que significaba la relación terapéutica con el tiempo, las relaciones que establecía con las personas con las que trabajaba y mi experiencia en salud mental.

Me daba cuenta que en muchos casos necesitaba algo más para facilitar la ocupación a las personas con la que trabajaba; aprender y entrenar para acompañar al otro en esas ocupaciones, en la experiencia vital que está atravesando.

Uno comienza a ver que la enfermedad trae consigo un profundo contenido emocional, que al trabajar la ocupación viene implícita la expresión del self. Puedes dar con la técnica más adecuada o la actividad precisa pero estas son aplicadas a través de la actitud que los terapeutas ocupacionales tomamos frente a la personas con las que trabajamos. Con el tiempo acabas dándote cuenta que la relación que estableces es determinante para el éxito o el fracaso del tratamiento.

Diez cualidades del terapeuta ocupacional para manejarse en la relación terapéutica

  1. Empatía: es la habilidad del terapeuta para entrar en el mundo de la persona y experimentar cognitiva y afectivamente el mundo como lo hace este. El uso de la empatía favorece que la persona pueda confiar en el tratamiento. Facilita el proceso de las personas de ver que puede ser posible.
  2. Autoconocimiento: observar nuestras conductas, poderlas ver desde otro prisma y comprender porque actuamos y somos de una u otra forma nos ayudará a ver nuestras fortalezas y limitaciones y ver qué cosas ponemos en la relación con la persona que pueden dificultar la relación y vienen condicionadas por nuestro carácter. Analizar como son nuestras emociones, expectativas, nuestros puntos fuertes y débiles. Esto determina nuestro estilo como terapeutas y al ponerlo en juego con la persona nos moverá una u otra sensación, sentimiento o mecanismo que tendremos que solventar para continuar la Relación Terapéutica.
  3. Escucha: escuchar no es oír a la persona, no es solo lo que nos cuenta sino cómo lo cuenta, es decir el contenido y la forma. La comunicación verbal y no verbal entran aquí en juego. La escucha activa implica no interrumpir a la persona mientras habla, tener una actitud y postura de disponibilidad y dar el tiempo que ella necesita.
  4. Apoyo: tendremos que cuidar como lo hacemos. El terapeuta es el que da soporte al entrenamiento de la persona en sus ocupaciones para lograr su independencia. Este nos ve como un aliado y esto es fundamental para el establecimiento de la confianza.
  5. Confrontación: Confrontar a la persona aquellas actitudes manipulativas o evitativas que aparecen en la terapia. Poner esto en juego le servirá para ver qué tipo de vínculo establece fuera y como le dificultan su funcionamiento.
  6. Transparencia: Ser uno mismo, reconocernos como personas nos da una situación de igualdad en la terapia y nos aleja del rol de profesional sanitario que muchas veces crea una situación de dependencia, dejando a la persona en un rol de enfermo donde no se auto responsabiliza de su tratamiento.
  7. Respeto: por lo que la persona quiere contar. Acompañarle hasta donde ella quiere. Ver el espacio de terapia como un lugar privado y seguro para ella. Ser confidencial sobre la información que nos cuenta y pedir autorización para transmitir cualquier información que nos dé.
  8. Responsabilidad: trabajar desde una relación centrada en la persona donde ella es la responsable final en la toma de decisiones, ocupándose de su desempeño funcional. El trabajo de asumirlo es curativo. Nosotros queremos el cambio pero ¿y él / ella?¿está preparado?.
  9. Silencio: respetar los silencios si aparecen en la terapia. Acompañar desde aquí es importante. Dar valor al no saber. El TO no tiene que dar solución a todos los problemas de la persona.
  10. El momento presente: la relación terapéutica se establece en el momento presente donde se dan las necesidades que tiene la persona y donde aparece la problemática real (lo que hace, cómo lo hace y qué es lo que quiere o necesita). Nos ayudará a centrarnos en lo concreto.

La relación terapéutica tiene un largo recorrido en nuestra profesión pero sin un marco teórico consistente. Está estrechamente relacionada con los principios filosóficos de la profesión. Nos ayuda a establecer un enfoque integral del ser humano, a la recuperación, a capacitar a la persona a que sea ella quien elija su proyecto de vida. Nos aleja del modelo médico, de los diagnósticos, del estigma. Es por todo ello una gran herramienta para seguir humanizando nuestra profesión.

«Ninguna escuela enseña que el amor es lo más importante en la vida y ninguna universidad enseña que la compasión es lo fundamental, por lo que aspiro a desarrollar una currículum médico que tenga entre sus prioridades la enseñanza de la compasión.»

Patch Adams.

Marta Casado

Author: Marta Casado

Marta Casado, terapeuta ocupacional, formación en terapia grupal y terapia Gestalt. Tras terminar sus estudios de Terapia ocupacional en la Universidad de Zaragoza ha desarrollado su práctica clínica en el campo de la salud mental en diferentes centros de Irlanda y España. Actualmente trabaja en una unidad hospitalaria de tratamiento y rehabilitación de la Comunidad de Madrid atendiendo de forma especializada a personas con trastorno mental grave.

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