El Idealismo en Terapia Ocupacional (II). Rescatemos al canon del mito

Continúo con la segunda parte de la serie. Os recuerdo que mi hipótesis es que la Terapia Ocupacional peca de un idealismo infundado en muchos casos. Hoy exploraremos la idea de canon. Un canon es algo así como aquellos ideales de los que hablábamos en la entrada anterior, cuando éstos se institucionalizan y por tanto sirven de modelo. Por ejemplo, la Iglesia Católica canoniza a personas cuya vida considera que sirve de regla para que los fieles modelen la suya propia con esa referencia. Gretel hizo en la anterior entrada un comentario muy interesante llamando a considerar el posible “etnocentrismo”  de la teoría de las ideas de Platón. Es decir, a considerar si cada cultura (etnia) crea sus propios cánones, y si por extensión, cada gremio (como el de los terapeutas) lo hace también.

Inevitablemente la tradición de la Terapia Ocupacional incluye al “client centred approach”, que nos induce a creer que cada cultura, o cada individuo define un ideal distinto y personal de cada idea. Por ejemplo “belleza” puede ser algo totalmente opuesto entre los bereberes y los ingleses y dentro de una misma cultura, entre subculturas como la de un “heavy metal” vs. la de un “rapero” o la de una anciana de 90 años. A mi juicio hay que considerar que todas las culturas, subculturas e ideaciones individuales, cada una en su nivel, están siempre en conflicto, en un cierto “statu quo”. Y esto se mantiene mientras que la expresión de unas no impida la de otras porque si esto ocurriera, el conflicto se revelaría al teatro público. Esto incluye el caso de “individuo vs. cultura” (que en realidad es la cultura embebida por el individuo vs. cultura, es decir, otro caso de cultura vs. cultura). De hecho el origen del concepto actual de cultura, adoptado por la Antropología es conflictivo

Cada cultura trata de imponer sus ideas sobre las otras, todas son de alguna forma “imperialistas” sobre las demás, no creo que exista ninguna cultura o sistema de creencias/ valores/ ética que no sea etnocéntrica y las que lo niegan son precisamente las que se imponen censurando el etnocentrismo ajeno. Un ejemplo extremo de rotura del statu quo puede ser este: un TO visita un domicilio donde se da un caso de violencia doméstica aceptada por la víctima, y que el terapeuta imponiendo su propio sistema de valores (y el de la sociedad a la que representa) sobre el de la víctima de la violencia, lo revela al teatro público de las instituciones (lo denuncia a la policía).

Entonces, ¿cuál es el sistema de cánones por el que los Terapeutas Ocupacionales nos guiamos? Parece ser que el que triunfa en la actualidad se deriva del modelo occidental capitalista, designado a veces “American way of life”, cuyo “hombre ideal” responde más o menos a aquel que encuentra su felicidad a partir del triunfo en el trabajo productivo y en el consumo, que se asea y aparece limpio públicamente, que cuida de su familia, paga sus impuestos, que es capaz de hacer deporte, viajar, estudiar, comunicarse en redes sociales, preferiblemente delgado/a, a la moda y bien parecido/a, etc..Los Terapeutas Ocupacionales, consciente o inconscientemente no somos ajenos a esto y con mayor o menor acuerdo, compartimos una idea común de este modelo (aprendido por estar nosotros mismos integrados en sociedad y reforzado por lo que nos enseñan en la carrera), y al que tratamos de acercar a los pacientes utilizando nuestra tecnología, porque sabemos que cuanto más cerca estén del canon, más posibilidades de supervivencia y felicidad tendrán dentro de la vorágine cultural. Además, la integración en lo posible al canon es un valor cultural importante, aunque sólo sea por razones económicas. Sólo hay que pensar que cuantos más puntos un paciente obtenga en un FIM FAM o en un Barthel, más cerca está del canon; y que si obtiene todos los puntos, es probable que nuestra intervención no sea requerida porque ya se acerca lo suficiente al canon.

Ahora bien, en mi artículo a lo que yo apuntaba es a ¿Por qué el canon se define de una forma y no de otra? Aún más: ¿están fundamentados racionalmente todos los cánones? Yo encuentro que muchos de ellos tienen por origen intereses convencionalmente impuestos, irracionales, o directamente falsos (que no son los que se muestran cuando se presentan públicamente, ocultando por ejemplo el interés económico). Lo que yo escribo tiene por objetivo a tratar de señalar y triturar las convenciones cuando éstas son míticas,  es decir cuando no se da el enlace lógico/ racional que se aduce entre su origen y su manifestación.

Un ejemplo: Ocurre en todas las manifestaciones culturales, pero hoy por lo que nos concierne me referiré al caso de la discapacidad: apuntemos (y disparemos) al supuesto enlace racional (el diablillo) entre canon y realidad (por ej. una actuación que se pudiera considerar  la “ideal”/ “canónica” para rehabilitar una AVD).

Echad un vistazo a esta página web de la ONCE.

Comprobemos que el concepto de  “la ilusión” se utiliza como comodín/ panacea para múltiples efectos o remedios ¿es real o mítico lo que de “la ilusión” (que además es sinónimo de “fantasma”, “sombra”) dice un participante del ejemplo, Miguel de 47 años: “Con ilusión sé que puedo conseguir todo lo que me proponga. ¡Y seguro que tú también!”? ¿Es reducible, por ejemplo, conseguir la independencia en el vestido tras una rehabilitación post ictus a “la ilusión”, o intervienen otros factores? Por supuesto no niego la eficacia política o propagandística de “ilusión” en su canonización como valor social; pero en este caso estamos hablando de que el origen verdadero es la eficacia del término en una campaña publicitaria. A la vez, asistimos a que nos presenta (para velar el verdadero fin) algo abstracto llamado “ilusión” al que se le confieren falsas propiedades curativas o mágicas en individuos.

Y lo dejo con algo que Gustavo Bueno dijo y que espero que no sea malinterpretado; que cuando un mago (un ilusionista al fin y al cabo) saca un conejo de una chistera, el público en vez de quedarse fascinado debería exigir que le devolviera el dinero, puesto que le está tratando de convencer de que un conejo ha salido de la nada y puesto que nada sale de la nada, y por tanto que para que algo salga de algo antes hay que meterlo ahí, es evidente que lo ha puesto antes dentro  de la chistera. Y es que en un espectáculo en el que vamos a ser engañados conscientemente, esto es aceptable, claro, pero cuando se vende “ilusión” como algo materialmente objetivo, o como parte de una terapia “científica”…

Sergio Rivas-Dominguez

Author: Sergio Rivas-Dominguez

Terapeuta ocupacional cuyo ejercicio ha transcurrido en su mayor parte dentro el sistema inglés de salud (NHS), tanto en hospital como en centros de rehabilitación, incluyendo liderazgo de equipos y en un amplio rango de especialidades. Actualmente estudiante de Filosofía y Terapeuta Ocupacional en el Servicio de sillas de ruedas y aplicaciones posturales de Newham (Londres). Investigo y critico la Terapia Ocupacional y la Ciencia de La Ocupación desde el rigor de la Filosofía de la Ciencia.

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